Físico vs. digital
En el pasado, las cosas eran simples. Y no hablamos de la edad media o de la segunda guerra mundial, sino de los cercanos años noventa. Los juegos venían en cajitas rectangulares…
En el pasado, las cosas eran simples. Y no hablamos de la edad media o de la segunda guerra mundial, sino de los cercanos años noventa. Los juegos venían en cajitas rectangulares de cartón, donde encontrábamos manuales, mapas, catálogos, alguna que otra sorpresita, y, ah, sí, un juego original en forma de cartucho, diskette o CD-Rom.
Este último invento fue cambiando las cosas de a poco, y en pocos años las enormes pero bellísimas cajas de cartón fueron reemplazadas por flacuchos estuches de DVD que con suerte traían un manualcito en blanco y negro y una calcomanía con un código para activar tu fichín y poder registrarte en Internet.
Sí el CD-Rom fue el primer paso, Internet fue el segundo: pronto los juegos te obligaban a registrarte antes de poder jugar en línea, y en 2003 todo cambió con la llegada de Half-Life 2, el juego más esperado por los gamers de la época y el primero en obligarte a entrar a Internet para autentificar tu compra. Half-Life 2 hacía esto a través de un programita llamado Steam, que en el momento fue detestado pero pronto se volvió parte esencial de los hábitos del gamer de PC.
Si tenés PC y te gustan los fichines seguro que conocés Steam, un programita que engloba varias cosas: funciona como infraestructura para el gaming multijugador y para legitimizar que tu juego es un original, tiene una activa comunidad onda red social, y de especial importancia para este informe, es una plataforma de descarga de juegos de forma digital.
El juego digital contiene exactamente lo mismo que el juego en disco. La compra digital se hace por tarjeta de crédito a través de Internet, y la descarga es inmediata y veloz. En general los juegos recién lanzados valen lo mismo que lo que cuestan en las tiendas norteamericanas, o sea alrededor de 60 dólares, pero en pocos meses este precio se descuenta, y es posible comprar a través de Steam juegos originales por una fracción de su valor original.
Steam fue un éxito rotundo y lo sigue siendo. De a poco se fueron sumando otras tiendas digitales en el mercado de PC, y en los últimos años la manía se contagió a las consolas. Xbox 360 presentó una iniciativa llamada Games on Demand, que ofrece juegos de forma digital algunos meses después de su lanzamiento. El año pasado Sony se jugó con Day 1 Digital, un plan que te da los juegos el día en que salen en Estados Unidos y al mismo valor. Nintendo fue un paso más lejos y aseguró que todos los juegos estarán a la venta el día de lanzamiento en formato físico y digital.
Las ventajas del formato digital son claras: al cortar los intermediarios los costos son más baratos, la compra es inmediata y, en algunos casos, se puede descargar el juego cuantas veces queramos. Pero también hay muchas contras: los juegos digitales no se pueden vender cuando los terminamos de usar, no se pueden prestar y, seamos sinceros, cada Maldito Nerd ama su colección de fichines.
También hay otros problemas. Tu cuenta de Steam o de PlayStation Network no es un objeto que tenés en la mano, y si por alguna razón rompés el contrato con la empresa que tiene tus fichines, podés perder acceso a la cuenta y a tu colección completa. Muchos gamers han sido expulsados de este servicio y de Origin, su equivalente de Electronic Arts, por mala conducta en los foros.
Pero más allá de los pro y los contra, se viene otro cambio importante, anticipado por los juegos Diablo III y Sim City, que obligan al gamer a mantener una conexión a Internet permanente, aún en sus variantes de un solo jugador. ¿Qué valor tiene nuestro DVD o nuestro BluRay, si lo primero que vamos a hacer es conectarnos a Internet y, seguramente, bajar un parche de varios gigabytes? Es el principio de una nueva moda en que los juegos son un servicio y no un producto, y puede ser el final del debate entre físico y digital.
Ignacio Esains — Malditos Nerds, 21 de marzo de 2013