
Secuelas para dos clásicos veinteañeros
Beetlejuice y Army of Darkness son películas perfectas, pero para Hollywood nada mejor que una buena secuela. Enterate lo cerca que están de hacerse realidad.
Beetlejuice y Army of Darkness son películas perfectas, pero para Hollywood nada mejor que una buena secuela. Enterate lo cerca que están de hacerse realidad.
Beetlejuice es uno de los éxitos de taquilla más raros de los ochenta. No tiene estrellas, no tuvo una gran campaña promocional, las críticas la mataron… pero algo pegó del espíritu delirante de Michael Keaton y la energía anárquica de un Tim Burton en su mejor momento. Algo parecido podemos decir de Army of Darkness de Sam Raimi – técnicamente la tercera parte de la serie Evil Dead, pero haciendo un salto brutal de género, del terror más gore a una comedia de aventura… igual de gore. Increíblemente, el público de terror que suele ser reacio al cambio, aceptó este giro de género y en los últimos años Army of Darkness, como Beetlejuice, se volvió una peli de culto.
Culto que ahora Hollywood quiere arruinar con dos películas de dudoso alto perfil.
Aunque hace un año Bruce Campbell (protagonista de las tres Evil Dead originales) había negado la posibilidad de regresar al papel de Ash, en la reciente convención de comics Wizard World en Nashville, Campbell declaró sin atenuantes que habrá una secuela de Army of Darkness. Los representantes de Raimi y los del mismo Campbell no confirman este probable exabrupto del actor, pero el caso de Tim Burton es distinto: el sitio The Wrap dice que varias fuentes hablan de una Beetlejuice 2, donde no solo regresaría Burton sino el genial Keaton.
¿Es factible que Raimi y Burton trabajen en estas películas? Puede ser. Burton va a estrenar su biografía de Margaret Keane, Big Eyes, en 2014, pero todavía no se confirmó cuándo empezaría su siguiente proyecto, la adaptación de los libros de la serie Miss Peregrine’s de Ransom Riggs. Raimi, por su parte, se toma tiempo entre proyectos, y el relativo éxito de Oz: el Poderoso le permite elegir el proyecto que más le guste. Y no es que Raimi no haya hablado del proyecto – en marzo de este año en Wondercon discutió abiertamente la posibilidad de filmar Army of Darkness 2 mientras Fede Alvarez termina la secuela de su remake, para juntos trabajar en una séptima película que entrelace las narrativas de Ash y Mia.
El relativamente bajo presupuesto de estas dos pelis es lo que permitió a sus directores jugar con el género y la forma cinematográfica, llenar el set de amigos y evitar la interferencia de los estudios y los caprichos de las estrellas. ¿Podrán replicar esa atmósfera más de 20 años después? ¿O tendremos que sufrir una nueva Indiana Jones y las Calaveras Brillosas o como se llame?
War of the Vikings
No tenía idea que era lo que íbamos a ver cuando cargué War of the Vikings por primera vez, un par de horas antes de empezar el Game Raiders. Conozco al estudio Fatshark por el fallido pero interesante Krater y juegos tan interesantes como Lead & Gold y Hamilton’s Great Adventure, pero no había probado War of the Roses… los constantes problemas de servidores, críticas tibias y poco interés en el período histórico no fueron buena combinación. Y hoy, después de jugar tres horas War of the Vikings, creo que cometí un grave error en dejarlo pasar.
La idea básica de los “War” (y de Chivalry, otro juego interesante de los últimos meses) es llevar el ritmo frenético y veloz de un Call of Duty al combate cuerpo a cuerpo. No hay estrategia al estilo Mount & Blade, sino un robusto sistema de “melee” que se basa en mouse y teclado. WASD para mover a nuestro vikingo (o sajón) en tercera persona, mover el mouse con el botón izquierdo presionado para atacar con hacha, y usar el botón derecho para apuntar nuestro arco y flecha o levantar el escudo. F para ataque espacial. Shift para correr. Alt para esquivar. Ctrl para sigilo. Así de simple, de accesibilidad inmediata y una pulida detección de colisiones que nos obliga a estar muy conscientes del espacio tridimensional. Las tres clases básicas del juego (cada una con sus variantes) responden al combate pesado (alabarda), a distancia (arco y flecha) y equilibrado (el “thane”, con espada y resistente escudo).
En el Game Raiders probamos dos modos de juego, Arena y Team Deathmatch. El primero tiene muerte permanente, el segundo no. Los mapas son pequeños y a pesar de la lógica ausencia de un minimapa es muy fácil ubicarse (a veces los puntos de regeneración se vuelven brutales). Técnicamente cada mapa soporta hasta 64 jugadores, pero en nuestra experiencia los más grandes, de 24, no llegaban a estar llenos del todo… y claramente repletos de jugadores expertos. Muchos de los servidores tienen un límite de Ping, y aunque el nuestro estaba en el estándar que podemos esperar desde nuestro país (250-290), muchos piden inferior a 200 o hasta 100.
No pudimos probar las salvajes partidas de 64 jugadores, pero con más de ocho el juego es muy divertido: veloz, brutal, con la combinación perfecta de habilidad y suerte a la hora de encontrar un flanco. El trabajo en equipo es esencial, pero a la hora de estar uno a uno, es difícil que los personajes resistan más de un golpe, obligando a ser agresivo y a la vez conservador. Siempre queda claro por qué perdimos y qué podemos hacer para evitarlo. Tan tensas como las batallas campales son los enfrentamientos entre dos jugadores, con todo un mapa para encontrarse y perseguirse, alternando distintas clases y estilos de juego.
Aunque todavía es un early access y lógicamente, los servidores no están muy poblados, nos sorprendió lo amigable que resultó la comunidad que claramente tiene un largo historial jugando War of the Roses. El “fuego amistoso” está siempre activado, y una flecha perdida suele terminar en el costado de un amiguito – pero a diferencia de otros juegos, no vimos represalias.
El aspecto visual está muy cuidado, al igual que todo el nivel técnico del juego. Tuvimos un par de momentos extraños en que la ventana del juego se minimizaba, pero más allá de eso, ni glitches, ni bugs, ni sorpresivos cortes al escritorio.
Aunque en un nivel técnico es un juego con pocas fallas, el efecto “Early Access” se nota en la carencia de contenido y la falta de un tutorial… que honestamente no resultó muy necesario. War of the Vikings es uno de los tapados del año, y aunque está anunciado para 2014, el que quiera acción cuerpo a cuerpo se puede sumar hoy mismo y practicar para un juego que, sospechamos, estará instalado en nuestro disco por un largo, largo rato.
War of the Vikings está disponible para PC a través de Steam Early Access. Los 19.99 que vale te dan acceso a esta versión beta y al juego completo a la hora del lanzamiento.