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Maryse Alberti
Maryse Alberti / tmdb

Pionerxs: Maryse Alberti

A principios de los ‘60 llegó el primer televisor a Langon, una pequeña comuna al sudeste de Francia. Todos los miércoles, su dueña invitaba a medio pueblo a ver el programa…

Ignacio Esains
La Cosa Cine  /  Historia  |  24 de octubre de 2020
502 palabras / 3 min

A principios de los ‘60 llegó el primer televisor a Langon, una pequeña comuna al sudeste de Francia. Todos los miércoles, su dueña invitaba a medio pueblo a ver el programa estrella de Télévision française 1: “Au théâtre ce soir”, dramas y comedias filmados en el teatro. Desde la última fila Maryse, su nieta, se enamoraba de la textura de esa imagen. Teatro grabado en video y retransmitido por televisión. La base de la historia de origen de la directora de fotografía que definió el look del indie y el documental moderno.

En 1973 Maryse Alberti viajó a Estados Unidos con el sueño de ver tocar a Jimi Hendrix. Cuando llegó, se enteró de que el músico había muerto tres años antes, y decidió quedarse, haciendo dedo para conocer el interior del país. Pronto consiguió trabajo tomando fotos fijas en sets de películas pornográficas en New York. Era la época del “porno chic” y en los equipos había graduados de Columbia y NYU, con los que Alberti (que nunca estudió cine) aprendió lo básico. Encuadres, iluminación, ópticas.

Crumb / tmdb

La industria porno colapsó con la llegada del VHS, pero Maryse siguió trabajando, como asistente de dirección. Prefería los documentales a la ficción, con equipos más pequeños y menos tiempo para preparar una toma. Su primer trabajo como directora de fotografía fue el documental H-2 Worker (1990), que se llevó el premio mayor de Sundance. En ese festival Alberti conoció al joven director Todd Haynes, que convocó a Alberti para su primera película Poison (1991), tres cuentos en distintos estilos: noticiero, horror, melodrama. Alberti sabía cómo replicar cada uno de ellos, en 16 milímetros y con presupuesto nulo.

Poison conquistó Sundance, y Alberti nunca dejó de filmar. Durante los ‘90 alternó documentales aclamados como Crumb (1994) y When We Were Kings (1996) con pequeñas películas narrativas. El glam setentero de Velvet Goldmine (1997) la sacó de su zona de confort, la reunió con Haynes y le dio su primer Independent Spirit Award.

The Wrestler / tmdb

En 2005 Alberti se convirtió en la mano derecha del director de documentales Alex Gibney, y juntos se llevaron un Oscar por Taxi to The Dark Side en 2007. Al mismo tiempo, siguió activa en la escena independiente, llevándose su segundo Spirit por la intensa y realista El Luchador (The Wrestler, 2008) de Darren Aranofsky. Alberti mantuvo su preferencia por trabajar en películas chicas, hasta que Ryan Coogler (otro “indie” que la pegó) la convocó para su propia película de boxeo: Creed: Corazón de Campeón (Creed, 2015).

A los 60 años, la industria “descubrió” a Maryse Alberti. Con los recursos que le dió una carrera ecléctica, se convirtió en la directora de fotografía que busca Hollywood para transmitir autenticidad. Su experiencia en el documental y su manejo de la luz natural se verá en Hillbilly: Una Elegía Rural (A Hillbilly Elegy, 2020) de Ron Howard, una de las grandes competidoras de Netflix para los Oscar. Y la que quizás le de a Alberti la estatuilla que hace décadas se merece.

Publicada en La Cosa Cine

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