
World of Warcraft: Cataclysm
La expansión de la perfección.
Nunca, en la historia de los videojuegos, un fichín había dominado un género de forma tan absoluta como lo hace World of Warcraft con los juegos de rol en línea. Desde su lanzamiento en 2004 el mundo de Azeroth (e inmediaciones) es el favorito de los que gustan de crear un personaje fantástico/medieval y vivir infinitas aventuras en un mundo persistente.
World of Warcraft (digamos WOW) ha recibido tres expansiones en los últimos seis años. Expansiones que han mejorado sus gráficos, variado sus misiones y aumentado su dificultad, y que, paradójicamente, han convertido a uno de los juegos más populares del mundo en uno de los más accesibles.
Para los que no sepan absolutamente nada de WOW, aquí va una descripción somera: el juego básico permite acceder al mundo virtual de Azeroth y crear un personaje que evolucionará de acuerdo a nuestras acciones. Existe una gran variedad de clases y razas para elegir y la progresión es similar a los juegos de rol individuales. El jugador realiza misiones, mata enemigos, gana puntos de experiencia y sube de nivel. Los primeros 20 niveles (veinte a treinta horas de juego) consisten de una inmejorable experiencia individual, el tutorial más divertido de cualquier juego de rol.

Si alguna vez jugaste World of Warcraft, aquí es donde Cataclysm mejora infinitamente sobre el original. El ascenso hasta nivel 20 siempre fue el punto más flojo de WOW, ya que las primeras misiones (recolectar 15 plumas de un ave rara, matar 85 conejos, esterilizar 267 osos) hacían sentir al jugador más como un cadete de fantasía que un héroe medieval.
Ahora los primeros niveles narran una historia y enriquecen tu percepción del mundo y de la guerra eterna entre Alianza y Horda. Las dos nuevas razas (Huargen y Goblin) ofrecen un preludio digno del que disfrutaban los Caballeros de la Muerte en la expansión anterior. La historia Goblin es una comedia de ciencia ficción que recuerda a las novelas de Terry Pratchett, mientras que los primeros niveles de los licántropos Huargen transcurren en un pueblo invadido, con toda la intensidad de una película de terror de la productora Hammer. Pero más allá de la altísima calidad de la historia y de las misiones, la nueva progresión permite conocer más el sistema de juego y el rol que cumple tu personaje en la tríada que define el trabajo de equipo en WOW: El tanque, el curador y el “daño por segundo”.

Porque al fin y al cabo WOW es un juego masivo. El jugador es un héroe pero para crecer más allá del nivel 20 o 30 hay que aprender a jugar en equipo. Las primeras aventuras multijugador transcurren en los “calabozos”, en donde 5 jugadores al azar (o amigos) se juntan a jugar pequeñas aventuras de una o dos horas de las que salen más poderosos, más ricos, y mejor equipados. Ahí es donde WOW pasa de ser un gran juego a una adicción incontrolable.
Y la adicción está más ajustada que nunca. Siempre hay un objetivo justo al alcance de la mano. Unos puntitos para subir un nivel, un calabozo nuevo para explorar, y al llegar a los niveles más altos, las Bandas, combates titánicos de hasta cuarenta jugadores que pueden llegar a durar cinco o seis horas. Para este punto, el jugador ya formará parte de un clan, y WOW será una parte esencial de su vida.
Mucho se ha hablado de la adicción de World of Warcraft como algo negativo, pero entre varias mejoras que ha traído Cataclysm, la mejor es la voluntad de Blizzard de reducir la compulsión del juego. Cambiar el “tengo que jugar” por el “quiero jugar”, gracias, por ejemplo, a la integración del sistema de clanes, que ahora también suben de nivel, haciendo al jugador sentirse como un verdadero héroe dentro del mundo virtual y reduciendo esa necesidad de demostrar constantemente las mejoras del personaje.

Hay mucho más para decir sobre Cataclysm: la nueva zona en la que nos enfrentamos contra otros jugadores es tan buena como lo era Conquista del Invierno en la versión anterior, Deathwing es un gran antagonista y la serie de misiones que nos enfrenta contra él son las mejores del juego, y la nueva tecnología de “phasing”, introducida en la expansión anterior, personaliza la experiencia al mantener las consecuencias de nuestras acciones vivas en nuestra “versión” del mundo.
Y todavía hay más, pero lo más importante es esto: Blizzard no se durmió en los laureles, y con Cataclysm no solo sostiene el título de mejor juego de rol en línea, sino que pule a la perfección la estructura del juego de rol occidental. Aunque nunca juegues con otro ser humano, World of Warcraft te ofrece el mejor sistema de juego, la mejor historia y el mejor diseño artístico del género.
¿SABIAS QUE…
World of Warcraft: Cataclysm es una expansión en dos sentidos. Por un lado, ofrece contenido nuevo para jugadores de alto nivel, hasta alcanzar el nivel 85. Por el otro, renueva completamente el continente básico de Azeroth. No solo en sus gráficos y su geografía, sino en su jugabilidad. Lo mejor: no es necesario comprar Cataclysm para disfrutar de las nuevas glorias de Azeroth. El juego básico ya ofrece la experiencia renovada.
La reinvención del sistema de misiones y su sentido del humor
Ciertas limitaciones básicas del juego no pueden ser cambiadas
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