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Tokyo Jungle
Tokyo Jungle / igdb

Tokyo Jungle

9
Primal

Ruido de animales salvajes

Ignacio Esains
Revista Loaded  /  Review  |  10 de octubre de 2012

Tokyo Jungle no da un paso en falso. Su premisa es absolutamente original, su humor es negro como la noche, y su ejecución descarta ideas occidentalizadas de balance y dificultad, obligando al jugador a adaptarse a un formato desafiante y feroz, como un pollito perdido entre leones.

Mil veces hemos visto una versión post-apocalíptica de la ciudad de Tokyo, pero esta vez el fin del mundo ha sido el fin de la humanidad, y diez años después de que los hombres desaparecieran de la tierra, los animales han invadido y ocupado la más futurista de las ciudades del mundo. Mascotas, pestes callejeras, y animales escapados de granjas y zoológicos compiten en un ecosistema enrarecido con el único objetivo de mantenerse vivos.

Tokyo Jungle / igdb

El corazón de Tokyo Jungle es el modo supervivencia, que a simple vista parece un juego de mundo abierto, pero que tiene objetivos muy estrictos: comer, marcar territorio y reproducirse. Seleccionamos un animal (hay dos al principio, uno carnívoro y uno herbívoro, pero en un par de horas habremos destrabado una docena) y estamos listos para empezar a explorar la selva de Tokyo, cazando otros animales o comiendo plantas para mantener siempre arriba nuestra barrita de hambre y juntar “puntos de experiencia” que mejoran nuestro ataque y defensa. Mientras exploramos, marcamos territorio, y al “conquistar” un area, hembras de nuestra especie nos señalarán como un macho alfa, con lo que podemos reproducirnos y continuar el juego como uno de nuestros descendientes. Y aunque esto suena a un largo ciclo de vida, es casi imposible que una partida de Tokyo Jungle dure más de una hora. Un minuto de juego corresponde a un año de vida de nuestro animalito, y a los 15 ya empiezan a deteriorarse sus habilidades. Aunque Tokyo Jungle tiene mucho en común con un “roguelike” o con juegos como Diablo, uno no se puede relajar ni un segundo. Siempre hay que buscar la próxima presa, marcar el próximo territorio, porque es tan fácil morir a manos de un tigre salvaje como morir por no hacer nada.

Y vamos a morir en Tokyo Jungle. Mil veces vamos a morir, la única forma de aprender las sutilezas de un sistema de combate simple que mezcla sigilo básico con un par de ataques contextuales, y que nos convencerá de que un grupo de gatos callejeros puede destrozar a una vaca lechera con precisión asesina.

Si hay un aspecto que Tokyo Jungle toma de los roguelike es su deliciosa, brutal injusticia. Podemos estar teniendo la mejor racha en horas con nuestra manada de ciervitos cuando de repente, tres panteras aparecen en escena, las vemos un segundo demasiado tarde y solo queda ver como desmenuzan a nuestros animalitos. Así es la selva, y ese desequilibrio (intencional) que ahuyentará a muchos jugadores es exactamente lo que buscan los cazadores de lo extraño, los mismos que extrañan el variadísimo catálogo de la primera PlayStation y que guardan gratos recuerdos del Japón más experimental. De la primera PlayStation Tokyo Jungle también parece rescatar los gráficos, que son efectivos pero atrasan un par de generaciones, tanto como el tipo de letra elegido para los menús y que parece pensado para televisores de tubo de 14 pulgadas. Es uno de los pocos defectos del juego, junto con un modo historia simpático, pero que parece sumado de apuro y que tomará varias horas destrabar.

Tokyo Jungle / igdb

Por encima de todo se nota el cuidado y el amor con que ha tratado Sony a esta pequeña joya. Aunque no salió en caja y sólo se consigue a través de PlayStation Network, el precio económico (cuatro veces más barato que un juego nuevo) no significó una reducción en la calidad del original japonés, que salió a principios de año a precio “completo”: Tokyo Jungle está sólidamente traducido al castellano y la edición es idéntica a la japonesa, ofreciendo decenas de animales en un plantel que será expandido con contenido descargable durante meses.

Sería criminal que los gamers de buen paladar dejen pasar la propuesta más radical en años de la industria comercial japonesa. La originalidad de Tokyo Jungle trasciende la torpeza de su presentación, y si te atrae al menos un poco la idea, vale la pena invertir en esta descarga que estará años instalada en el disco de nuestra PlayStation 3, un valor ligeramente superior al de una grande de muzzarella.

Lo mejor

Sumamente original, gran equilibrio entre humor y violencia

Lo peor

Gráficos antiguos, modo historia deficiente

Publicada en Revista Loaded

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