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Columna

Por qué no voy a jugar Diablo III

La decisión reciente de Blizzard de convertir una sana experiencia de exterminio satánica (llamada adorablemente “Diablo”) en una cruza entre deporte virtual y mercado grisaceo es…

Nacho Esains
Tetabester  /  Editorial  |  3 de agosto de 2011

La decisión reciente de Blizzard de convertir una sana experiencia de exterminio satánica (llamada adorablemente “Diablo”) en una cruza entre deporte virtual y mercado grisaceo es el punto de partida de la columna de hoy. Espejos reflejando espejos, como en un montaje de Bergman o el baño de Pibelandia en Miramar, donde no importa donde quisieras desviar la vista, siempre ibas a terminar mirando una poronga.

A los nueve años (no se preocupen, las historias de porongas terminaron en el párrafo anterior) aprendí a jugar al ajedrez, a lo largo de varias partidas en casa de mi abuelo con varios miembros de la familia, que me transmitieron como pudieron los rudimentos del juego. Con estas reglas, aprendidas y estudiadas, me senté a jugar en el equipo de ajedrez de mi escuela, refugio de desertores de educación física, que lo que no tenían de valientes lo tenían de competitivos. Nueve años tenía cuando me senté frente a un salame de mi edad, confiado de mis skillz con el alfillz, y perdí el partido en cuatro jugadas. Claro. Me hicieron el infame “jaque mate pastor”.

El mate pastor desbalancea horrible el Ajedrez. Espero que pronto saquen un patch.

El mate pastor, como tu primera muerte por sniper o el primer bestia que te acorrala contra la pared en Street Fighter II, es un “exploit”, un curso de 3 minutos en la realidad de la competencia. Todo se tira por la borda en el momento de enfrentarte con otro tipo. La elegancia de las reglas, la variedad del juego, la narrativa épica que uno le quiere impartir a la partida se doblan y se parten frente a la ferocidad del uno contra el uno: el objetivo es ganar, y los caballeros terminan con Vilcapugios y Ayohumas. Single-player o barbarie.

John Walker lo explicó claramente en su columna más reciente, y aunque todavía creo en que el juego social está lleno de posibilidades, la realidad xenohomoagorafóbica de la experiencia multiplayer me deja claro que no hay lugar para la exploración, para la observación, para tomarse los 8 segundos que lleva leer los objetivos de una quest en World of Warcraft o siquiera experimentar con algunos saltitos en Portal 2 cuando el nivel DEBE terminarse lo antes posible. ¡Mirá si perdemos el achievement!

Siete años después, sigue siendo la explicación más clara del fenómeno multiplayer

Todos los juegos como World of Warcraft

La muralla china que separa las “campañas” (palabra que amo y espero que nunca muera) de las arenas multijugador se va erosionando, pero no en el ghetto consolero como hubiera sido de esperar sino en la noble PC, donde Terraria y Minecraft parecen sugerir que tu aventura solo existe cuando otros la ven, y Blizzard decidió de repente que todos los juegos fueran World of Warcraft.

Diablo III te va a obligar a jugar conectado a Internet. El cinismo inmediato es implicar que Blizzard solo quiere gambetear a la piratería, y aunque eso tenga algo de verdad, a la empresa le importa mil veces más el yanqui que paga juego, DLC y expansiones que el argento que se torrenteará la versión hackeada de su juego 48 horas después de lanzarlo. No, lo que quiere Blizzard es… exactamente lo que Blizzard dice que quiere. Una plataforma limpia donde todos compitan en igualdad de condiciones. Aunque hay algunos más iguales que otros.

¿Ves por que tenés que invertir en una armadura?

Dice el refrán: “Si no puedes competir contra el chino explotahumanos, únete a él”, y Blizzard construye en una sola jugada la sweatshop más grande del mundo, población: vos. La “Casa de Subastas” del juego hace que puedas comprar y vender toda clase de equipo con solo unos clicks y un depósito en Paypal. La promesa es doble: si sos demasiado tronco para competir, poné unos pesos y convertite en el más capito de diablo. Y si tenés demasiado tiempo libre, pasá 16 horas buscando ese escudo épico, que venderás por 4 dólares en la casa de subastas. Total, compres o vendas, una tajadita va para Blizzard. Y justo cuando nos habíamos olvidado de que los había comprado Activision.

Los videojuegos son una pérdida de tiempo

Existen mil prejuicios alrededor de los videojuegos: te enseñan a matar, te hacen una persona distraída y violenta, te destruyen la vista y atentan contra tu estado físico… todas paranoias, una sola de las cuales afecta a la industria, y es que los videojuegos son una pérdida de tiempo.

Es una verdad absoluta, por supuesto - una pérdida de tiempo como el sexo con forro, el consumo de vino tinto, o dormir hasta las tres de la tarde un domingo. En otra columna dije lo mismo y como soy vago (culpa de los juegos) lo repito: el placer no tiene por qué tener una utilidad o ser productivo. La única razón por la que uno juega es porque está buenísimo.

Lo lindo del placer es que hace a la gente actuar de forma muy, muy estúpida.

Pero uno está educado por católicos (como bien decía Antares en un comentario del otro día), y como buen católico siente culpa por los miles de horas de placer infantil que nos dieron los videojuegos y la reemplazamos por la servidumbre tranquila de alcanzar objetivos, de cumplir la tarea y recibir una virtual palmadita en la cabeza.

Para esto están los “achievements”, los rankings de Call of Duty Elite y Battlelog, los puntos de experiencia que plagan cada videojuego y ahora, la monetización de nuestro tiempo perdido de Diablo III: la ilusión de productividad, de avance, de autosuperación que funciona de zanahoria colgada de un palo para los perritos de Pavlov que los gamers demuestran ser a los ojos de la industria.

Por eso yo no voy a jugar Diablo III.

Porque cada vez que leo “eSport” se me nubla la vista, y las letras se deforman hasta que terminan deletreando “eWork”.

Nacho Esains pide disculpas por no poner ni una imagen de Diablo III en su nota. Su argumento es que el juego sería menos feo si lo protagonizara Hugo Guerrero Marthineitz. Mandale fotos de este engrendo de Blizzard diciendo que son imágenes de lo nuevo de Atlus a @Fichinescu.

Nacho Esains — Tetabester, 3 de agosto de 2011

Publicada en Tetabester / ver el original / Wayback

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