
Sleeping Dogs
Dinastías de sangre, imperios de pólvora.
Grand Theft Auto en Hong Kong. Desde el primer trailer quedó claro que esa era la propuesta de Sleeping Dogs – tiros y autos, acción y aventura, ultraviolencia y libertad en una ciudad ideal para el mundo abierto, con su propio submundo, la mezcla de tecnología de punta y arquitectura milenaria, y, como cereza sobre la torta, una de las mafias más temidas del mundo: las implacables “triadas”.
La excusa que inicia la historia de Sleeping Dogs es tan vieja como el más viejo de los policiales. Wei Shen, oriundo de Hong Kong, pero que ha vivido desde su adolescencia en San Francisco, regresa a su tierra buscando formar parte de la más poderosa de las triadas, pero guardando un secreto: es policía encubierto, y su objetivo es desmantelar la poderosa organización delictiva.

Pero dejemos la historia en un segundo plano, ya que un clon de Grand Theft Auto vive o muere por la calidad de su mundo, y el Hong Kong de Sleeping Dogs es un placer para los conocedores del género, mezclando la diversidad de actividades de un Saints Row, con el detalle arquitectónico y estético de Mafia II, los personajes memorables de un Grand Theft Auto y la fluidez de un Assassin’s Creed. No tiene la extensión de muchos juegos de la serie, sino que la ciudad es compacta pero sus cuatro áreas están divididas de forma clara, haciendo que nunca sea una tortura manejar desde una punta a la otra y que a la vuelta de cada esquina haya un desvío fascinante.
Estamos en terreno conocido: podemos robar cualquier auto, huir de la policía, robar dinero (hasta de los parquímetros) y tenemos una línea principal de misiones, algunas secundarias, y una serie de actividades que nos permiten acumular dinero para comprar autos y ropa nueva. Nada original hay en el diseño de misiones ni en las actividades paralelas que se pueden realizar en Sleeping Dogs, pero se nota que el equipo de United Front ha prestado atención a los defectos más molestos de la competencia. Son mejoras sutiles, algunas de ellas inmediatas (la disponibilidad casi inmediata del área completa de juego, las enormes flechas de neon, clarísimas, que nos guían hasta nuestro objetivo sin depender del minimapa) y otras que recién percibimos luego de horas de juego, como la cantidad de taxis disponibles, o la forma en que las actividades paralelas están distribuídas para permitirnos siempre alcanzar dos o tres de ellas en camino a una misión – y nunca hay más de un minuto y medio de distancia entre un objetivo y otro dentro de una misma misión.

Las actividades opcionales van desde las clásicas (carreras de motos y autos, robo de todo tipo de vehículos, desafíos de combate cuerpo a cuerpo) pasando por algunas casi surrealistas como el karaoke y las riñas de gallos y culminando en secuencias magistrales como las que nos invitan a librar de pandilleros un area, hackear las cámaras de seguridad, y luego identificar narcotraficantes desde un receptor ubicado en nuestro departamento.
Tanta variedad carecería de valor si los sistemas básicos de juego no fueran entretenidos por sí mismos. Y por suerte en dos de los tres aspectos clave de un juego de mundo abierto Sleeping Dogs da cátedra a los grandes tanques.

Para empezar, está el combate cuerpo a cuerpo, que mezcla la riña callejera y distintos estilos de artes marciales con mecánicas de contraataque, combos y agarres inspirados claramente en los juegos de Batman de Rocksteady. La dificultad no es especialmente alta, pero cada combate requiere atención, reflejos, y una hábil combinación de tipos de ataque para enfrentar a cada enemigo. En las veinte o treinta horas que nos tomará terminar el juego al cien por ciento, las peleas jamás se vuelven aburridas.
La mitad de un juego de mundo abierto se experiencia al volante de un auto, otro aspecto que United Front (estudio también responsable de la franquicia Modnation Racers) domina sin problemas. El control de los autos es más pesado que los autos “flotantes” de Saints Row pero a la vez de resuesta más veloz que Grand Theft Auto. Los autos de Sleeping Dogs se sienten como los de Need for Speed Underground o los de los últimos Midnight Club – y ni hablar de las motos, sin duda las mejores que hayamos controlado en un juego del género.
Pero es en las armas de fuego en donde Sleeping Dogs no da la talla. Pistolas, escopetas y fusiles de asalto tienen la misma velocidad y precisión, y empeoran las cosas un sistema de puesta a cubierto mal implementado y una caprichos mecánica de cámara lenta estilo Max Payne.

Cuidado – Hong Kong no es New York ni las triadas son la mafia de Lost Heaven o la parva de psicópatas de Stillwater. La importancia de las armas es mucho menor que en cualquier otro juego de mundo abierto y aunque esto no excusa la pobre implementación, tampoco hay que pensar que esta pata coja es un obstáculo para disfrutar Sleeping Dogs.
Hilando todos estos sistemas dispares de juego está la evolución del protagonista Wei Shen, que se da a través de puntos de experiencia acumulados en tres categorías distintas: Prestigio (el respeto de la gente de Hong Kong por Wei), Policía (acumulados al cumplir misiones y mantener la ley) y Triadas (se juntan en las misiones principales de acuerdo al nivel de nuestro desempeño). Cada categoría tiene su propio arbol de mejoras, que es un arma de doble filo, ya que lo que nos hace personalizar a Wei, también reduce notablemente la dificultad del juego. Mientras más misiones paralelas realicemos, más fácil resultará enfrentar las principales.

Aunque quizás esto tampoco sea tan preocupante. Las misiones principales de Sleeping Dogs no se alejan del modelo básico del género, son lineales y predecibles, y llenas de cómodos puntos de control. El desafío casi es nulo, y el modo principal sería otro defecto del juego si no fuera por la alta calidad de su historia – al menos de la primera mitad.
La historia de Wei Shen empieza de forma realista y humana. El policía encubierto se infiltra en una pandilla que responde a las triadas pero que está formada de viejos amigos de la infancia, y en las primeras ocho horas de juego los personajes son realistas y cálidos. Es fácil identificarse con el conflicto de Wei Shen, ya que la pandilla de Jackie y Winston lo acepta como un miembro más de la familia. Sin embargo, Wei asciende en la jerarquía de la triada, y las misiones posteriores están llenas de política interna, matanzas exageradas, y traiciones burdamente transmitidas. La segunda mitad parece un juego distinto, más cerca de la confusión narrativa de Mafia II que de las escenas magistrales del inicio.

Son detalles que alejan a un muy buen juego de la perfección, pero también hay un desgaste en el concepto cuando el formato se convierte en un género. ¿Qué sentido tiene la posibilida de robar cada auto? Es práctico, pero también lo sería escalar los edificios volando como en Prototype. Sleeping Dogs está lleno de factores divertidos, pero que rompen la verosimilitud de la historia, algo que los Arkham saben mantener con la misma sensación de mundo abierto.
El olfato de Square Enix no falló. Hay algo fascinante en este mundo y estos personajes, fascinación compartida por el público responsable del éxito de ventas. United Front demostró que puede hacer un gran juego, ahora toca lo más difícil: sumar una pizca de originalidad a la inevitable secuela.
Las chicas solo quieren divertirse
Todos conocen la historia de Sleeping Dogs. Fue desarrollado para Activision, primero como Black Lotus, y después bajo el nombre de True Crime: Hong Kong y luego de que esta empresa lo cancelara, volvió a ser adquirido por Square Enix y rebautizado. A pesar de esto, el juego de United Front es sorprendentemente cohesivo, demostrando ideas bastante claras de diseño de principio a fin – con una enorme excepción: las citas románticas. Este concepto, inspirado en el de Grand Theft Auto y con un par de toques de la serie Yakuza, nos invita a salir en misiones paralelas con distintas chicas, que incluyen a una sexy turista (interpretada por la novia del Hombre Araña, Emma Stone), la sarcástica dueña de un negocio de computación y una atlética migrante rusa. Las misiones son divertidas, y los personajes mucho más interesantes que lo que deberían ser, los diálogos (en especial con la divertidísima “No Soy Ping”) están entre lo mejor del juego, pero las chicas desaparecen casi de inmediato, como si estuvieran sumadas a último momento. Eso sí, en caso de que Wei Shen sea demasiado picaflor, se encontrará con varios problemas de polleras…
Teletriada
Sleeping Dogs está inspirado en varios clásicos del cine de acción de los últimos años. Si querés absorber de lleno el mundo de las triadas y la violencia estilizada, pasate una tarde viendo estas pelis antes de empezar el juego.
THE KILLER (1989): La película que hizo de John Woo el más cotizado director de cine de género (bueno, al menos por un tiempo). Chow Yun-Fat interpreta a un asesino de las triadas que accidentalmente deja ciega a una cantante y, para pagar su operación decide matar a un último blanco. Tiene todas las marcas del cine de Woo: amor, identificación entre criminales y policías, y palomas volando en cámara lenta.
YOUNG AND DANGEROUS (1996): Basada en el comic Teddy Boy, es la menos popular en Occidente de esta lista, pero un absoluto fenómeno en su tierra de origen que impulsó cinco secuelas. Es la más parecida a Sleeping Dogs en términos de narrativa, mostrando la profunda infuencia del glamour de las triadas en los impresionables jóvenes de baja clase social.
THE MISSION (1999): Aún más estilizada que la película de Woo, esta obra maestra de Johnnie To revela el lado más despreciable de los líderes de las triadas. Lung, un capo que acaba de sobrevivir un intento de asesinato, contrata a un grupo de matones sin nada que perder para que lo protejan en un ballet de sangre y fuego.
TIME AND TIDE (2000): El veterano Tsui Hark, influenciado por el romanticismo de Wong Kar-Wai (director de Chungking Express) narra con mucho humor una historia de mafiosos, guardaespaldas, y asesinos a sueldo. El enfrentamiento en el edificio de apartamentos que marca la mitad de la peli está entre las mejores escenas de acción de todos los tiempos.
INFERNAL AFFAIRS (2002): Esta película que narra la historia paralela de un policía infiltrado en las triadas y un criminal oculto en el departamento de policía formó la base de la premiada “Los Infiltrados” de Martin Scorsese. Sin embargo, la versión original es aún superior, gracias a su implacable moralidad y un nivel de tensión que no deja respiro.
Además de Grand Theft Auto, Arkham City y Yakuza, hay una enorme influencia en Sleeping Dogs: el clásico de Dreamcast Shenmue.
El combate cuerpo a cuerpo usa elementos de Muay Thai y Kung Fuu, y está inspirado en la película de Tony Jaa “El Protector” (Tom-Yun-Goong).
La excelente banda sonora que puede escucharse en las radios incluye selecciones del catálogo del sello de música funk Daptone Records y el de heavy metal Roadrunner.
Para variar, Square Enix ofrece carísimos e inútiles paquetes de contenido descargable puramente estético. ¿No sería mejor poder comprar más misiones?
El nivel técnico del juego es altísimo, y la calidad gráfica destaca en la versión de PC gracias a múltiples opciones de calibración.
Reviews
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