
Cronotripper 64 (32): Terror Japonés pre-Survival Horror
El survival horror no salió de la nada, pero nadie niega que su forma definitiva está en Resident Evil y Silent Hill, dos fenómenos japoneses que tienen bastante poco de Japón…
El survival horror no salió de la nada, pero nadie niega que su forma definitiva está en Resident Evil y Silent Hill, dos fenómenos japoneses que tienen bastante poco de Japón. Son variantes del terror cinematográfico de los ‘80: Romero por un lado, Carpenter por el otro. Pero el gaming japonés de terror no empieza con el survival horror.









Hay una decada de juegos que predatan el género, y que se conectan con el “kwaidan”, el género de fantasmas y casas embrujadas, de espíritus conocidos como “yokai”, que toma sus imágenes del teatro tradicional: kabuki, noh, bunraku.
Los demonios y la posesión, pilares del kwaidan, están en las raíces de Megami Tensei (1987). RPGs inquietantes, que con cada entrega ganan complejidad y pierden terror. También en ese año, el inclasificable Produce mezcla RPG, aventura, y body horror a lo Cronenberg, y poco después, los dos War of the Dead (1987-88) y Sweet Home (1989) sientan las bases del survival horror (a la que se sumaría, claro, la influencia de Alone in the Dark).
La novela visual también jugaría con el género, con títulos como Jesus (1987), Otogiriso (1992) y tres rarezas hentai de FairyTale del ‘92: Dead of the Brain, Kurutta Kajitsu y Dracula Hakushaku. En 1995, Human lanza la tardía aventura gráfica Clock Tower para Super Famicom, y un par de años después la reedita en PS1 en plena fiebre del terror.
La era del CD trae juegos aún más extraños. Mirrors (1990) es FMV VHS. Doctor Hauzer (1994) es una pesadilla low-poly para 3DO. Twilight Syndrome (1996), de Suda 51, tuvo la mala suerte de salir dos semanas antes de Resident Evil. De todos estos, el más original es D (1995) de Kenji Eno, a pesar de que no haya envejecido bien su mezcla de video, survival y límite de tiempo cruel.
Los yokai nunca se fueron. El survival horror es contemporáneo con The Ring y la explosión del J-Horror, y pronto series como Siren y Fatal Frame rescatarían el kwaidan. Tarde o temprano, estos clásicos volverán como remake. Es la paradoja del gaming. Una industria que descarta sus bocetos como si no hubiesen existido, pero siempre está lista para sacarlos del tacho y volver a venderlos.
(1) Portada de Twilight Syndrome, el juego de Suda 51 que tuvo la mala suerte de salir unos días antes del primer Resident Evil. (2) El inquietante Produce, que recuerda a Zombi, de Ubisoft del año anterior. (3) Detalle de la portada de War of the Dead, reconocido como el inicio del survival horror junto a (4) Sweet Home, de Capcom de 1989, y en el que se formó parte del equipo que en 1996 lanzaría Resident Evil. (5) Otogiriso es una “sound novel” que usa fotografías para contar su historia, y fue adaptada al cine en el boom del J-Horror. (6) Mirrors no tuvo tanta suerte, pero su mezcla de dibujos en blanco y negro y video grabado sigue siendo inquietante, lo mismo que las aventuras de FairyTale como (7) Brain of the Dead (las otras eran demasiado gráficas y me dio miedo que me borren el Instagram!) (8) es el mapa de la edición original de Clock Tower en SNES, (9) es el ojo de Laura, la protagonista de D y (10) es… la contratapa de Twilight Syndrome.
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