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Magicka
Magicka / igdb

Magicka

6
Alckímico

Hechiceros Bipolares

Ignacio Esains
Revista Loaded  /  Review  |  8 de mayo de 2011

Una paradoja, justo ahora que hablamos de un juego de Paradox Interactive: mientras más populares se hacen los videojuegos, menos originales se vuelven. Como nunca antes, hay mucha, mucha plata en el desarrollo de fichines, y todos quieren hacer el nuevo Halo o Call of Duty. Por suerte existen los juegos independientes y descargables, aunque más allá de su altísima calidad, pareciera que lo único que sale de esta movida fueran juegos de plataformas perfectos en su control y estéticamente sorprendentes, pero poco ambiciosos en su diseño, como Super Meat Boy, Limbo o Outland.

Magicka no es ninguna de esas cosas: es completamente original, complejo y a la vez, un gran éxito comercial. Desde que escuchamos de qué se trataba y vimos las primeras imágenes, estábamos del lado de Magicka. Quizás es por eso que el producto final resulte tan decepcionante.

La idea de Magicka es simple: el jugador interpreta a un mago, que vive oculto debajo de una pesada capa y capucha, en un mundo inspirado en la mitología nórdica donde los magos son el fondo del barril social. Poderosos, pero temidos, odiados y utilizados como carne de cañón por los varios reyes y generales que conoceremos a lo largo del juego.

A primera vista, Magicka es un juego de acción visto de arriba en el que usamos hechizos para exterminar enemigos hasta que termine cada uno de los cortitos ocho niveles. La genialidad del juego está en el sistema de hechizos. Nuestro maguito comanda ocho elementos (tierra, agua, fuego, etc.) que combina como quiere para crear hechizos. La libertad de combinación es absoluta, y no hay nada más divertido en el juego que combinar, por ejemplo, fuego, aire y “arcana” para freír a algún campesino distraído. A esto se suman dos elementos secretos y cuatro formas distintas de lanzar cada hechizo. El otro gran atractivo de Magicka es la posibilidad de jugar hasta con tres amigos más, con los que también se pueden combinar hechizos. La libertad es sorprendente, y el sistema de combinación es intuitivo, aunque toma algunas horas acostumbrarse.

Magicka / igdb

Algunas horas que lamentablemente, el juego no nos da. Y ahí está el gran problema de Magicka… y cuando decimos “gran problema” lo que queremos decir es “te da ganas de agarrar tu monitor, volar a Suecia y tirárselo por la cabeza a los desarrolladores”.

La dificultad del juego está horriblemente equilibrada. Los niveles y los jefes pueden resultar imposibles hasta que encontramos un hechizo que hace todo ridículamente fácil.

Para colmo, los magos son frágiles como el cristal, lo que significa que en modo individual moriremos mil veces y retrocederemos a los lejanísimos puntos de control, hasta que tarde o temprano nos rindamos y nos juntemos con amigos o extraños a jugar. Y aquí el equilibrio es aún peor. Los magos serán frágiles, pero se pueden resucitar y curar de inmediato, alterando por completo la dificultad de la campaña (que es la misma sin importar si jugamos solos o en grupo). Si no nos mandamos como Rambo, el modo historia es facilísimo, al punto de que se puede ganar repitiendo siempre un mismo hechizo. Otro talón de Aquiles que anula lo más interesante del propio juego.

Volviendo a los hechizos, el sistema con el que los creamos es muy variado, pero cuando tenemos que combinar hasta 10 teclas para prepararlos, en medio de una lluvia de espadazos y explosiones, lo más común es que caigamos en repetir las mismas combinaciones simples que dan como resultado una buena explosión. Hay escudos de fuego, granadas mágicas, armas encantadas, lo que se te ocurra – pero la mayoría de los jugadores terminan armando un megarayo que rompe todo y punto.

Magicka / steam

Magicka es un desastre, pero un desastre original, bien intencionado y dotado de un sentido del humor que cualquier otro juego envidiaría. El humor está en todas partes: en los detalles, las animaciones, los diálogos en un idioma inventado y los personajes, en especial en el narrador del juego, el mentor de los magos que no es un vampiro. Definitivamente no es un vampiro. ¿Por qué pensarías que es un vampiro?

Los mapas de supervivencia otorgan un poquito más de libertad a los que hayan amaestrado el gran sistema de magia, pero tienen el mismo problema que el resto del juego: es imposible parar un segundo para pensar qué hechizo funcionaría mejor en cada situación.

Magicka es un experimento maravilloso, repleto de buenas ideas y lo más importante: corazón. Lamentablemente, es un juego más frustrante que divertido, pero su éxito de ventas casi garantiza un Magicka 2, y a pesar de las falencias de esta entrega, esa es una gran noticia.

Magicka: Vietnam

Magicka / igdb

Por si faltaban muestras del sentido del humor de Magicka, los desarrolladores lanzaron esta expansión pocos meses después de que saliera el juego. Son varios niveles de supervivencia que parodian los juegos de guerra con admirable acidez. Los goblins y orcos que enfrentamos cargan AK-47, los hechizos imitan el napalm y en un toque delirante, la música recuerda a los clásicos de juegos de Vietnam como “Paint it Black” de los Rolling Stones y “Fortunate Son” de Creedence. Al cierre de esta edición, Paradox seguía lanzando mapas para la enorme comunidad de jugadores de Magicka.

El juego está lleno de referencias a Monty Python y varias películas de Hollywood.

En su lanzamiento Magicka se colgaba cada 15 minutos. Ahora está, por suerte, parchado.

Lo mejor

La originalidad, las combinaciones mágicas, el humor

Lo peor

El equilibrio del juego, los puntos de control

Publicada en Revista Loaded

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