
Gravity Rush
Todo lo que sube...
Es algo dificil de cuantificar con puntaje, este extraño, fascinante, fallido Gravity Rush. A mitad de camino entre la superproducción y el minijuego, entre lo comercial y lo independiente, el juego y su protagonista Kat trastabillan, resbalan, no encuentran un asidero entre tantas fuerzas empujando desde cada dirección.
En el centro de Gravity Rush hay una sola mecánica, tan simple y directa como la de Portal o VVVVV: Kat puede alterar la gravedad con solo elegir un punto en el espacio para que sea su nuevo centro. Por un corto tiempo nuestra misteriosa protagonista puede caminar sobre las paredes o sobre el techo, y lo único que nos permite orientarnos es la dirección que marcan su pelo y su bufanda. Los primeros minutos nos dejan sin aliento, flotando, volando, saltando por el aire, cambiando la dirección de la gravedad en medio de caídas que parecen mortales.

Y ahí está el gran punto débil de Gravity Rush: nunca nos vamos a divertir tanto con este juego como en sus primeros minutos de libertad, ya que en esos quince minutos vemos todo lo que el juego puede ofrecer, y las cosas que se vienen (misiones, historia, exploración) no compensan el gusto a vacío que deja el pequeño mundo abierto de Kat, que se agota a las pocas horas de paseo libre.
Gravity Rush toma lugar en la ciudad de Hekseville, una urbe victoriana entre el steampunk y el comic francés (la influencia de Moebius es innegable). A su vez, Kat es la típica joven amnésica del manga y el animé, completamente perdida e incomprendida por la multitud. A los pocos minutos de empezar el juego conoce a otra chica con sus poderes que será su competencia, y a un torpe pero sensible oficial de policía que será su compañero e interés romántico.

La historia de Gravity Rush es tan predecible como suena, pero está narrada a un ritmo apacible, llena de humor y personajes alocados. Kat no parece tener mucho interés de volver al lugar de donde viene, al punto de construirse una casita en las cloacas y buscar formas de mejorar la vida de los habitantes de Hekseville que tanto desconfían de ella. Esto nos obligará tarde o temprano a combatir contra los Nevi, pelotas sombrías con enormes puntos débiles rojos que dejan claro el poco interés de los diseñadores por este aspecto del juego. Ya es bastante impreciso manejar a Kat por el mundo, pero resulta irritante tratar de dar una patada cuando puede implicar una caída por un abismo que significará varios segundos de carga (una constante en PS Vita).
La poca imaginación del combate es sólo uno de los aspectos reiterativos de un juego de grandes ideas atrapado en una caja pequeña - por algo su creador Keiichiro Toyama (Silent Hill 1) lo imaginó para PlayStation 3. Esta versión final de Vita explota el poder de la portátil al máximo, logrando momentos de enorme belleza que, tragicamente, sólo resaltan el juego que Gravity Rush podría haber sido.
Atractivo estilo visual. Gran heroína
Graves problemas de control. Frustrante
Reviews
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